Una nueva amenaza en el Biobío: minería de tierras raras en Penco
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Una nueva amenaza en el Biobío: minería de tierras raras en Penco

10 febrero 2018

[resumen.cl] La instalación de proyectos mineros en la Cordillera de la Costa de la región del Biobío es una amenaza inminente para cerca de un millón de personas que habitan la zona, ya degradada por otros rubros extractivos de recursos naturales y la propia actividad urbana. En la comuna de Penco, justo en los cerros detrás de la ciudad y desde donde fluyen los esteros hacia la zona poblada pretende instalarse una faena de extracción de minerales denominados “tierras raras” que son ampliamente cotizadas por las potencias del primer mundo y que pese a propagar discurso innovador y propagandístico, podrían dejar graves consecuencias en nuestra zona al alimentar crecientes y vertiginosos nuevos rubros tecnológicos.

 

En la comuna de Penco ya se encuentra instalada una singular empresa minera. Ésta se encuentra investigando unos minerales que actualmente no se extraen en Chile. De hecho existen muy pocos países en el mundo que los explotan. Debido a su baja abundancia relativa en la corteza terrestre es que se han denominado “tierras raras”.

 

 

Planta piloto “El Cabrito” en la comuna de Penco

 

 

Las denominadas “tierras raras” es el nombre con el que se suele llamar un grupo de 17 elementos químicos, entre los que se cuentan 15 elementos del grupo lantánidos: lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio, además de escandio e itrio.

Estos minerales se han vuelto indispensables para el desarrollo de nuevas tecnologías marcadas por aplicaciones cibernéticas, desarrollo creciente de la inteligencia artificial, nuevos materiales para dispositivos bélicos por parte del complejo militar-industrial y de programas espaciales de las potencias imperialistas, tales como aleaciones para fuselaje de aeronaves y vehículos espaciales, o sistemas de guías de misiles y aviones no tripulados (drones). Algunas aplicaciones civiles incluyen el desarrollo de microprocesadores, dispositivos de almacenamiento eléctrico e información digital, el desarrollo de energías eólica, solar, vehículos medicina alópata, smartphones, cámaras digitales, televisores LED, baterías recargables, entre otras.

La denominación tierras raras puede inducir a la idea de una existencia escasa en la corteza terrestre, cuando, en realidad algunos elementos son muy abundantes, pero es muy poco común encontrarlos en una forma pura, aunque haya depósitos de ellos en todo el mundo.

Si bien muchas de las aplicaciones derivadas de la extracción de tierras raras han sido descritas como ambientalmente “sostenibles” en comparación a las catastróficas consecuencias de la economía basada en combustibles fósiles, su utilización masiva que se proyecta para las próximas décadas también podría generar impactos de diverso tipo en los ecosistemas y la forma de vida humana. Como sea, esta transición hacia una utilización mayoritaria de tecnologías basadas en tierras raras está reconfigurando y redefiniendo la economía capitalista global.

 

 

 

 

Proyecto minero El Cabrito: Puntapié para la transformación radical de la costa del Biobío

El primer proyecto minero de este ambicioso plan que podría transformar para siempre la costa de nuestra región es el denominado “El Cabrito” y planea instalarse en la comuna de Penco. La empresa denominada “Biolantánidos” busca ejecutar la construcción y operación de una faena minera y una planta de procesamiento de arcillas iónicas ricas en tierras raras en los cerros al oriente de la ciudad de Penco.

El proyecto es propiedad del grupo financiero Larraín Vial a través de la empresa Minería Activa. Su representante legal Arturo Albornoz Wegertseder en representación de la empresa Rare Earth Extraction UNO o (REE UNO por sus siglas en inglés).

Este proyecto recibió financiación por el Programa Fénix, unos fondos que buscaban potenciar la exploración minera y que fueron creados en 2011 por CORFO. El fondo de inversión Lantánidos (Inversiones Mineras S.A.) benefició a la empresa REE Uno Spa, con un monto de inversión de 4.828.401 dólares.

 

 

Ya en abril de 2017 la empresa estadounidense Rare Earth Salts había solicitado el envío de 500 toneladas anuales, lo que corresponde a un tercio de la capacidad de producción del proyecto El Cabrito, según informó el sitio web Aminera.

 

Proyecto El Cabrito: Rechazada su Declaración de Impacto Ambiental por el SEA

Desde 2011 hasta ahora, la empresa había estado realizando previamente actividades de preparación y prospección minera en toda la zona costera de la provincia de Concepción, mediante exploración superficial, pozos exploratorios y pruebas metalúrgicas.

 

Contenedores junto a la planta piloto “El Cabrito” en la comuna de Penco. Al fondo se aprecia la cercana costa de Lirquén.

 

Inicialmente la empresa había presentado un proyecto que fue desistido por la propia minera en mayo de 2016. En enero de ese mismo año, el primer proyecto de planta de extracción de Tierras Raras – El Cabrito también fue desistido en febrero.

En julio de 2016 la empresa presentó una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que fue rechazada en agosto del mismo año por el Servicio de Evaluación Ambiental

La resolución del SEA había señalado que “con la información presentada en la DIA del Proyecto, no es posible descartar que producto de las obras y/o acciones del mismo, éste no genere efectos adversos significativos sobre la calidad química del suelo producto de la disposición de material de descarte minero o en otras matrices ambientales como agua superficial o subterránea”. De esta forma el SEA puso termino anticipado a la evaluación considerando que se requiere la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA)

Según declaró el director de proyectos de la empresa Arturo Albornoz a Aminera, el Estudio de Impacto Ambiental se presentaría a mediados de 2018 y por lo tanto “si se aprueba, en un año se pondría a funcionar la planta, así que el primer envío debería ser a mediados de 2019”.

 

 

 

Extracción de la poca agua disponible en la zona, pérdida de suelos y desechos radioactivos

 

El proyecto que consiste en la extracción del mineral a cielo abierto y con remoción de terreno superficial, por medio de excavadoras también realizaría su traslado en camiones mediante caminos internos hacia una planta de procesamiento en la misma zona, lo que implicaría la pérdida de una amplia superficie de suelos, la que podría incluso extenderse hacia otras zonas de las comunas de Penco, Tomé, Florida y Concepción, entre otras.

Retroexcavadoras realizarían la remoción del suelo ya degradado en la zona causa de sucesivas rotaciones de plantaciones forestales, causando su pérdida definitiva. El SEA había señalado que para obtener 400 gramos de mineral se requeriría una toneladas de suelo extraído, y con la empresa pretendiendo procesar hasta 210 toneladas por hora de mineral para obtener entre 500 y 700 toneladas anuales del producto final, se proyecta una extracción de tierra de 29.939.000 toneladas, durante la vida útil del proyecto estimada en 16 años.

La superficie intervenida por el proyecto serían inicialmente 205 hectáreas, distribuidas en 12 zonas de extracción correspondientes a 116 hectáreas y 3 zonas de disposición que corresponden a 58 hectáreas. Junto a esto la empresa proyecta, caminos internos (24 hectáreas), un bypass de la Ruta O-390 (2,3 hectáreas), además de su planta de procesamiento (4 hectáreas) e instalación de faenas (0,3 hectáreas). El área total de intervención fue cifrada por el SEA en 304 hectáreas. El proyecto considera además 3 accesos a partir del camino público Ruta O-390, que conecta la ciudad de Penco con el sector de Agua Amarilla.

El proyecto además considera la extracción de agua de los esteros El Cabrito y Penco “en una cantidad de 35 m3/hora de agua fresca, desde ambos esteros conjuntamente o indistintamente” Para la captación de esta agua la empresa buscaría construir 2 bocatomas para luego almacenarla en una cámara de carga, e impulsarla por medio de bombas hacia su propia planta de procesamiento que pretenden construir en el lugar.

Pese a que el proyecto pretende extraer agua de estos esteros no presentó en su Declaración de Impacto Ambiental inicial ningún tipo de información acerca del estado y afectación de las especies asociadas a los cursos de agua ni el efecto que causará la disminución del caudal de los esteros en las condiciones del ecosistema. Por lo tanto, es probable que ahora la empresa pueda haber realizado ese estudio a través de una consultora en la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental que debería ser presentado e ingresado a evaluación ambiental este 2018.

El SEA además advierte sobre la posibilidad de contaminación radioactiva destacando que el proyecto “no presenta antecedentes técnicos que permitan descartar la presencia de otros contaminantes en el mineral agotado el que será dispuesto en las quebradas, que producto de la extracción minera puedan ser liberados al medio, tales como sustancias radiactivas (Uranio, Torio, u otras), las que a consecuencia de la actividad de extracción, pudiesen aparecer en el material agotado, u otros que antes no estaban disponibles o lo estaban en forma muy limitada”

Junto a esto, el material agotado en el proceso industrial pretende ser depositado en las propias quebradas de la zona, sin realizar ningún tipo de impermeabilización, con lo cual las lluvias podrían llevar este material hacia la ciudad de Penco o las zonas habitadas en el borde periurbano. El SEA indicó que “el titular no presenta la información necesaria para evaluar el impacto de los residuos, en este caso, el material agotado, sobre las características químicas del suelo donde se dispondrá este material, así como también impactos a otras matrices ambientales tales como las aguas superficiales y/ subterráneas presentes en el área de influencia del Proyecto, las cuales pudiesen verse afectadas producto del arrastre de dichos contaminantes a otras áreas, especialmente aguas abajo de las quebradas utilizadas como depósito de arcillas procesadas remanentes” indicó en su resolución.

Esta falencia en el proyecto podría ser subsanada con un plan de residuos incluido en una próxima versión del proyecto. Sin embargo, la escasa fiscalización y el frecuentemente raquítico cumplimiento de los permisos otorgados por la institucionalidad ambiental a las empresas extractivas podría poner en alto riesgo a la población. Es una apuesta demasiado peligrosa confiar en el nuevo discurso de la “sostenibilidad” empresarial que por definición esta hecha para impulsarse a si misma económicamente, con el menor costo posible y en detrimiento de la población local que podría sufrir los impactos socioambientales y la ilusión de puestos de trabajo de dudosa calidad y escasa continuidad en el tiempo.

 

Planta piloto “El Cabrito” en la comuna de Penco. Fuente: biolantanidos.com

 

 

El SEA además advirtió de un  potencial conflicto interempresarial con Forestal Arauco (Grupo Angelini) con un área del bosque nativo remanente en la zona a los ciclos de explotación de monocultivo que dominan la zona. El SEA indicó que Forestal Arauco posee un parche de bosque nativo denominado “Queules de Tomé y Penco”, dentro del Predio Coihueco y del área de influencia del proyecto. Junto a este bosque nativo, el proyecto minero pretende emplazar un camino llamado “Bypass Ruta O-390” donde podrían afectar a árboles nativos como el Queule.

 

 

El avance de amenazas mineras en la Cordillera de la Costa del Biobío y Arauco

Hace algunos años, empresarios como Leonardo Farkas intentaron instalar este tipo de mineras en el sector del lago Lleu-Lleu teniendo fuerte oposición de comunidades mapuche que finalmente lograron que la empresa aparentemente declinara sus pretensiones en el año 2011.

Sin embargo algunos años después, y bajo un profundo silencio y hermetismo, la empresa Biolantanidos en asociación con Minería Activa logró realizar esta serie de trabajos y perforaciones mineras en Penco que han terminado con éxito y se han traducido en la construcción de la planta “El Cabrito”, ubicada en el fundo del mismo nombre. Lo que habría llamado la atención de los empresarios y científicos del proyecto, fue la similitud de las tierras arcillosas del sur de China, principal productor de tierras raras en el mundo, y las que se pueden encontrar en la cordillera de la costa chilena, por ejemplo en los cerros de Penco. Pero comunas como Florida, Tomé y otras adyacentes a la Cordillera de la Costa igualmente podrían estar amenazadas por la explotación de estos elementos.

 

El grupo Larraín Vial, poderoso grupo económico involucrado en el denominado “Caso Cascadas” posee inversiones en los sectores bursátil, de administradoras de fondos de pensiones, rubro agroindustrial, forestal, inmobiliario, minero y energético. Foto: Edificio del Grupo Larraín Vial en Santiago. Fuente: La Tercera.

 

 

 

Este proyecto minero, que además ha contado con respaldo académico de la Universidad de Concepción (UdeC), ha sido ambiguo al establecer si su planta en Penco es para usos investigativos o productivos. En su sitio web señalan que su planta de pruebas metalúrgicas “no tiene fines comerciales, sino que investigativos, de aplicación y/o comprobación tecnológica, la cual permitirá a la empresa obtener información valiosísima sobre esta nueva industria con miras a la creación de la primera Planta Comercial”.

 

Contenedores junto a la planta piloto “El Cabrito” en la comuna de Penco

 

La pretensión de la empresa BioLantanidos es transformarse en uno de los productores mundiales de estos elementos, acarreando una gran demanda y por ende una gran presión en la zona. “Este proceso ya fue probado en una planta piloto de escala industrial y la alta eficiencia obtenida del proceso nos permite competir con los mayores productores de China.” señalaron.

 

 

Minerales geoestratégicos.

 

En 2010, China, que concentraba el 95% de la producción mundial de “tierras raras”, cortó las exportaciones de estos minerales hacia su país vecino Japón luego de un incidente entre la guardia costera japonesa y un barco pesquero chino. Aunque el incidente fue breve, no dejó de llamar la atención internacional al demostrar que la potencia asiática podía dejar sin estos estratégicos elementos a los productores de tecnología de punta en la actualidad.

Cabe destacar que China no solo es conocida a nivel mundial por ser la principal productora de Lantanidos, sino que también por los enormes costos socioambientales que tiene la extracción y procesamiento de las Tierras Raras. Un ejemplo concreto y espeluznante es la ciudad de Baotou en donde existe un lago llamado del mismo nombre. El lago es una masa de líquido negro y barro radiactivo en donde paran todos los desechos de la industria. Aunque la empresa chilena haya promocionado un método diferente de extracción y esté experimentando con éste en laboratorios y centros de investigación, la flexibilización y aplicación masiva de esta eventual técnica podría representar una desoladora amenaza para la región del Biobío si una industria así se instalara de forma definitiva.

 

 

Lago Baotou, Mongolia Interior, República Popular China. Foto: Captura Youtube

 

 

Estados Unidos, quizás el país más amenazado frente a China mientras sus economías libran batalla por hegemonizar el capitalismo global, se encuentra alerta para acaparar suministros de estos minerales considerando que las tierras raras se han hecho indispensables para el desarrollo armamentístico. Quizás un ejemplo vistoso de esta preocupación es el lanzamiento hace algunos años del libro de ficción, Rare Mettle (Temple ‘Raro’), de la escritora norteamericana Ann Bridges. La escritora Licenciada en Ciencias de la Universidad de Stanford, intenta abordar en su novela un posible escenario de embargo de Tierras Raras por parte de China al país anglosajón produciendo graves problemas para el Estado y las empresas privadas.

Frente a este escenario económico y político es que existe interés internacional por generar otras fuentes de suministro además de China, la cual prácticamente había mantenido el monopolio de la producción de estos elementos a nivel mundial. Y es ahí cuando un país minero y periférico como Chile podría adquirir importancia. Un país que por un lado tiene experiencia, profesionales, mano de obra barata y desarrollo técnico para explotar en el campo de la minería, y además se encuentra ubicado en la periferia de la órbita de influencia estadounidense, susceptible para el desarrollo de industrias extractivistas altamente nocivas que en países del denominado primer mundo probablemente no se permitirían.

 

 

Promoción de capitalismo verde

La empresa ubicada en Penco, sin embargo, afirma que han desarrollado procesos industriales mucho menos contaminantes que en China a través de una nueva tecnología llamada CCLP (Close Continuous Leaching Process), la cual, según la empresa es “un proceso innovador que permite el procesamiento de arcillas con el fin de extraer óxidos de Lantánidos de forma continua, económica y sostenible”.

Por su parte, la población local desconfía del concepto de minería sostenible, debido a que se ha documentado que este rubro se caracteriza por trastornos radicales en el ambiente, dejando grandes volúmenes de basura y relaves, que sobreutiliza y contamina el agua y además genera una serie de problemas ambientales y de salud a la población colindante. Cabe precisar que el proyecto minero de “El Cabrito” se ubica únicamente a 3 kilómetros de los centros poblados de Penco haciendo aún más crítica la posible intervención y contaminación en la comuna.

 

 

Bahía de Concepción vista desde Penco

 

Autoridades locales se casan rápidamente con el nuevo método, otorgándole un respaldo sin conocer en profundidad su operación. Y sin considerar que únicamente la empresa conoce el método con precisión, dejando en incertidumbre no solamente a la población sino incluso a instituciones ambientales. Según señaló el alcalde de Penco Víctor Hugo Figueroa (DC) a Diario y Radio Uchile: “Se está inventando una modalidad distinta, por lo tanto, cualquier persona que se va a oponer yo lo invito a que conozca el modelo chilensis de extracción de este mineral. Cualquier crítica sin conocer el modelo es una crítica que no tiene fundamento. Yo la aceptaría de alguien que haya conocido la planta, que haya conocido el mecanismo y que emita un informe respecto del daño ambiental” señaló el edil.

Por otra parte, la Doctora Lilian Velásquez, experta en hidrometalurgia de la Universidad de Santiago señaló a Radio y Diario Uchile los diferentes procesos que se podrían abordar, dependiendo de qué elementos se encuentren en las tierras de la región del Bío-Bio. Según señaló la académica el proceso a abordar “depende de la clasificaciones frente a cómo se van a procesar estos 17 elementos químicos que contienen las tierras raras, por ejemplo, las clasificadas como monacita se pueden tratar a altas temperaturas o procesar con soda cáustica. El problema es que contienen elementos como el uranio y el torio, los que son radioactivos, algo altamente riesgoso para la vida”.

Los impactos que podrían generarse de darse la explotación, tal como plantea la profesora Lilian Velásquez son “primero remoción de terreno, porque esto se haría a cielo abierto, se utilizarían componentes químicos y esos productos podrían ser sulfato de amonio, cloruro de sodio y que obviamente después de la extracción o durante la extracción, se van a generar gases residuales,por lo tanto deben existir regulaciones para este tipo de operaciones”.

Hablar de minería sustentable o sostenible es una contradicción, a pesar de que las empresas mineras estén acuñando estos conceptos y experimentando con nuevas tecnologías. Estos conceptos sirven únicamente para designar la mantención en el tiempo de los beneficios económicos y el alargamiento de la vida de los proyectos mineros, o sencillamente sirven a las empresas para poner nombre al “crecimiento económico sostenido”. Es impensable que la minería sea un proceso sostenible si se funda en la premisa de la extracción y explotación de recursos finitos que además necesitan procesos industriales complejos y contaminantes en distintos niveles de su producción.

Este 2018 será ingresado a evaluación ambiental el Estudio de Impacto Ambiental que la minera encargó a su consultora ambiental, y que buscará convencer a autoridades y ciudadanos sobre una supuesta inocuidad de este nuevo experimento con el territorio.

 

Parte de las zonas afectadas por el proyecto en Penco y Lirquén

 

En un país históricamente modelado por las necesidades de la economía capitalista global, en donde el puesto viene dado por su condición de país periférico y ex colonia, garante de la exportación de materias primas baratas y poco procesadas, no llama la atención la aparición de estos nuevos negocios que reconfigurarían el panorama productivo internacional, trasladando parte de la megaminería chilena al centro-sur del país. Frente a una zona altamente degradada, en donde la escasez hídrica, la pérdida de suelos y el monopolio del uso de estos por las empresas forestales en la Cordillera de la Costa dejan las tierras poco aptas para otros procesos productivos, la minería acecha con sus colmillos de vampiro para succionar dolorosamente las últimas gotas de vida del cuello de una región altamente explotada y con escasa autonomía alimentaria y productiva. Ahora, nuevos procesos industriales y extractivos podrían alimentar futuros negocios tanto o más descarnados y con escalofriantes posibilidades de expansión.

 

 

 

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